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Rezo para la visita a los 7 Sagrarios en templos de Guatemala

Amorosa visita a los 7 Sagrarios en templos de Guatemala el Jueves Santo

Este recorrido, ideal para la reflexión y el encuentro familiar, ofrece una experiencia única en el corazón histórico de la ciudad de Guatemala o en cualquier otro lugar del mundo o de nuestro bello país.

Oración Preparatoria

A tu presencia vengo y a tus pies me postro, mi querido Jesús Sacramentado, deseoso de pasar en tu compañía unos momentos de dulce intimidad y grata conversación.

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Ábreme la puerta, Señor, y concédeme bondadosa audiencia y que sea, para Ti, mayor gloria y servicio de mi parte, consuelo y santificación de mi alma pecadora.

Primer Sagrario: Dulcísimo Salvador y Redentor Mío

Eres, en ese augusto Sacramento, el mismo que anduvo, en carne mortal, durante los días de tu predicación.

Aquí, están tus ojos, que me miran compasivos, como miraban entonces a los que acudían solícitos a pedirte remedio o consuelo. Esos mismos ojos con que miraste tantas veces a tu Madre Purísima, descansando como un Niño en su regazo; esos con que la contemplaste desde la cruz, encomendándola a San Juan; esos con que quisiste ablandar la dureza del traidor Judas; esos con que te dirigiste a Pedro y le hiciste comprender la vileza de sus cobardes negaciones.

Con esos mismos ojos, mírame, Señor. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

V/. Infinitamente sea alabado,

R/. Mi Jesús Sacramentado

Segundo Sagrario: Oídos de Mi Salvador

Aquí, están los oídos de mi Salvador, siempre atentos a las súplicas de los desgraciados y a los suspiros de contrición de los arrepentidos; nunca sordos a la plegaria del pobre, nunca cerrados a los ayes del dolor.

Oídos, que escuchan complacidos los cánticos de los niños hebreos, al entrar en Jerusalén; oídos lastimados por las acusaciones de Anás y Caifás en el Pretorio, por el feroz vocerío de muerte, del pueblo presente ante el balcón de Pilatos, y por las blasfemias y burlas del mal ladrón, de los sayones y soldados en el Calvario.

Oídos, que oirán el estertor de mi agonía y los últimos gemidos de mi pecho, acongojado al expirar.

Oídos de mi Señor Sacramentado, escúchenme siempre, y sobre todo, en esos últimos momentos.

(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

V/. Infinitamente sea alabado,

R/. Mi Jesús Sacramentado

Tercer Sagrario: Labios de mi Salvador

Aquí están tus labios, dulcísimo Redentor Mío, que conservas en el augusto Sacramento.

Labios que mil veces se abrieron para derramar, sobre el pueblo, tantas y tan sublimes enseñanzas y, sobre los afligidos, tantas y tan consoladoras palabras de aliento.

Esa lengua y paladar que fueron amargados con la hiel y vinagre, cuando clamaste: “¡Tengo sed!”, y no te dieron, para apagarla, otro mejor refrigerio.

¡Boca divina que estás ahora en este augustísimo Sacramento y que un día habrás de pronunciar, sobre mí, la eterna sentencia!

¡Boca sagrada de mi Señor Sacramentado, ábrete ahora, solamente para perdonarme!

(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

V/. Infinitamente sea alabado,

R/. Mi Jesús Sacramentado

Cuarto Sagrario: Manos de Mi Salvador

Aquí están tus manos, Señor, que conservas en el Santísimo Sacramento.

Manos que, tantas veces extendiste, prodigando toda suerte de beneficios, acariciando y bendiciendo a los niños, limpiando a los leprosos, iluminando a los ciegos, sanando a los paralíticos, resucitando a los muertos.

Manos, por todo agradecimiento, horadadas y, por mi amor, clavadas a martillazos en la dura Cruz.

Manos de las que corrieron ríos de tu Sangre Preciosa, el precio de mis pecados.

Manos resplandecientes de luz, al salir del sepulcro, el día de Pascua.

Manos que se extendieron sobre los discípulos, en la postrera bendición de despedida, el día de su Ascensión.

Manos con las que llamarás a los justos a tu derecha y rechazarás a los réprobos, enviándolos a tu izquierda, en el día del juicio.

¡Guíenme, ampárenme y bendíganme, manos divinas, siempre abiertas en mi favor!

(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

V/. Infinitamente sea alabado,

R/. Mi Jesús Sacramentado

Quinto Sagrario: Pies de Mi Salvador

Adoro y beso rendido, mi Señor Sacramentado, esos tus pies divinos, que tantos pasos anduvieron, presurosos y cansados, en busca de la oveja errante, hasta recobrarla.

Pies que fueron adorados por Ángeles, pastores y reyes, y que más tarde, fueron estirados y taladrados en la cruz, por crueles verdugos.

¡Aparta, Señor, los pies míos de los caminos de la maldad, de los tropiezos del mal ejemplo, de los lazos que, por todas partes, me tienden el mundo, el demonio y la carne!

¡Házmelos diligentes e incansables, para toda obra buena, a favor de mi prójimo y para gloria tuya!

(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

V/. Infinitamente sea alabado,

R/. Mi Jesús Sacramentado

Sexto Sagrario: Corazón de Mi Salvador

Tú, ¡Corazón Amorosísimo de mi Señor!, eres, en este Sacramento de Amor, el que por mí latías, como ahora, dentro del pecho visible y mortal del Hombre Dios.

¡Las mismas eran, entonces que hoy, las mismas son hoy que entonces, tus palpitaciones, tus abrasados incendios, tus heridas y espinas!

Aquí te tengo, no en figura e imagen, sino en viviente realidad.

Me amas con Corazón de Dios y te humillas, al dejarte amar y al pedirme que te ame con mi pobre corazón de hombre.

¡Haz que siempre, con la más viva fe, te vea y, con el más puro fervor, te ame, adore y sirva, en este augusto Sacramento!

(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

V/. Infinitamente sea alabado,

R/. Mi Jesús Sacramentado

Séptimo Sagrario: Dios Eucaristía

Al finalizar nuestro recorrido, recordemos las palabras de San Juan Pablo II: “La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra, en síntesis, el núcleo del misterio de la Iglesia.

Esta, experimenta con alegría cómo se realiza, continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor: «He aquí que Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28,20) En la sagrada Eucaristía, por la transformación del pan y el vino en el cuerpo y en la sangre del Señor, la Iglesia se alegra de esta presencia, con una intensidad única”.

¡Oh, Dios Eucaristía!, queremos recorrer, junto contigo, el camino de la salvación.

Permítenos, en compañía de Santa María, la Inmaculada Dolorosa, estar siempre junto a Ti, para gozar de los frutos de la reconciliación. Te lo pedimos a Ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

V/. Infinitamente sea alabado,

R/. Mi Jesús Sacramentado

Oración Final

Oremos.

¡Oh, Dios!, que, en este admirable Sacramento, nos dejaste el memorial de tu Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos, constantemente, el fruto de tu redención.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/. Amen.

Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón.

(Pausa en silencio para adoración)

Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos.

R/. Amen.

Eterno Padre, os ofrezco la Sangre, el Alma, el Espíritu, el Cuerpo y la Divinidad preciosísima de Tu Hijo Jesús, en expiación de mis pecados, los pecados del mundo entero y por las necesidades de nuestra Santa Iglesia Católica.

R/. Amen.

Rezo para la visita a los 7 Sagrarios en templos de Guatemala
Rezo para la visita a los 7 Sagrarios en templos de Guatemala

Siete Sagrarios que Puedes Visitar en la Zona 1: Un Recorrido de Fe en el Centro de la Capital

La tradición de la visita a los 7 sagrarios el Jueves Santo es una de las prácticas más arraigadas en Guatemala. En un radio de apenas cuatro kilómetros en la zona 1 capitalina, es posible recorrer siete templos emblemáticos, meditando en cada uno sobre las últimas horas de Cristo y conmemorando la Eucaristía.

¿Qué sagrarios visitar?

  1. Parroquia de Santo Domingo
  2. Rectoría de Santa Rosa
  3. Catedral Metropolitana
  4. Iglesia de Belén
  5. Santuario Arquidiocesano del Señor San José
  6. Parroquia de la Merced
  7. Rectoría de Santa Teresa

Consejos para la visita a los sagrarios:

  1. Lleva una veladora para encender en el último sagrario, donde depositarás tus peticiones.
  2. Prepara con anticipación tus intenciones de oración, para hacer de cada parada un momento significativo.
  3. Usa calzado cómodo; recorrerás buena parte del Centro Histórico caminando, ya que muchas calles se cierran al tráfico.
  4. Aunque es época de verano, las visitas suelen realizarse desde las 7 de la noche hasta la medianoche, así que lleva un abrigo ligero.
  5. No lleves demasiadas pertenencias, para evitar cansancio o incomodidades.
  6. Si llevas personas mayores, considera un asiento portátil para pequeños descansos.
  7. Si vienes de otras zonas, identifica parqueos autorizados para evitar multas y contribuye al orden.

Este recorrido no es solo un paseo, es una oportunidad para reencontrarse con la fe, la familia y la historia. Así que, planifica con tiempo, y permite que cada sagrario te brinde un momento único de contemplación.